Nuevas formas de amor y muerte ante la pandemia

“Antes de considerar el divorcio, llámenos”, promueve un Airbnb japonés ante la gran demanda de quienes quieren escapar por un tiempo de sus familias; en cambio otros, viven historias románticas de película envueltos en una burbuja de plástico…

 

En cuanto a la muerte, la profundidad del drama que se vive durante esta pandemia se resume en el testimonio de una empleada de una funeraria en Milán, Italia: “Esta pandemia mata dos veces».

 

La forma que tenía hace unos meses el amor ha comenzado a cambiar, por mucha o poca distancia, de ambos hay millones de casos. Lo mismo sucede con la muerte y el duelo que ésta trae consigo…

 

Hace unas semanas, por ejemplo, en la ciudad china de Xi’an un funcionario afirmaba: “A causa de la epidemia, muchas parejas han estado juntas en casa durante más de un mes, lo que sacó a la superficie conflictos que permanecían escondidos”.

 

Mientras tanto, en Japón, la empresa Kasoku, competencia local deAirbnb, promueve ahora sus viviendas amuebladas como “refugios temporales” a disposición de quienes quieren escapar por un tiempo de sus familias, ya sea para trabajar con más calma o para ventilar la mente. Todo esto bajo el lema de “Antes de considerar el divorcio, llámenos”.

 

“Sí habrá momentos difíciles a nivel emocional. La frustración y la impotencia son respuestas naturales en situaciones de incertidumbre”, afirmó a La Vanguardia Isabel Moreno, psicóloga y sexóloga.

Francesc Núñez, sociólogo y profesor de la UOC, explicó que el hogar ya no es considerado como un espacio ideal de bienestar, sino como “un espacio de competición, y por tanto de tensiones. Se compite porque ambos miembros de la pareja valoran su carrera profesional o por ver quién dedica más tiempo al cuidado de los hijos”.

 

La otra cara de la moneda, en la que nace el amor a distancia, también está llena de casos. Uno de los más conocidos es el de Jeremy Cohen, un fotógrafo de 28 años que vive en Brooklyn (Estados Unidos), y Tori Cignarella, su vecina. En las últimas semanas empezaron a conocerse, su primera cita fue utilizando Facetime y tomando vino, y ahora ella camina con él por las calles de Nueva York dentro de una burbuja de plástico para evitar un posible contagio, como recordando a John Travolta en la película «El chico en la burbuja de plástico».

 

Cohen señaló: “No creo que sea imposible sentir amor durante la cuarentena, la distancia hace que el corazón se vuelva más cariñoso. Es bueno no tener ninguna presión antes de conocer a la persona con la que estás saliendo. Todo entre Tori y yo ha sido genial, nos llevamos bien y los dos lo hemos tomado con tranquilidad, así que realmente no puedo imaginar algún problema con ella en el corto plazo”.

 

Por último, el ritual y el vínculo que teníamos con la muerte, y el duelo que ésta trae consigo, ha cambiado radicalmente. En algunos lugares, como Nueva York o la región italiana de Lombardía, la pandemia ha sido especialmente fuerte, obligando a las autoridades a recurrir a métodos escalofriantes como las fosas comunes. En Guayaquil (Ecuador), por ejemplo, ciudad que ya suma más de 530 muertos, la alcaldesa Cynthia Viteri señaló: “No hay espacio ni para vivos ni para muertos”.

 

Durante toda una semana familiares que llevan esperando más de veinte días para conocer el paradero de sus seres queridos seguían buscando sus cuerpos en las morgues de la ciudad.

 

El caso de Carlos Martillo es desgarrador. Su madre, Rosa Elena Alvarado, falleció el 30 de marzo en el hospital Guasmo Sur y hasta la fecha no tiene noticias del cadáver. “El día en que iban a entregarnos su cuerpo llegó un contingente de la Armada y desalojaron a todos. Desde ese momento no sabemos dónde está”, denunció a Efe.

 

“El funeral es el acto social que dedicamos a esa persona que se va. Si consideramos que no ha tenido una despedida digna esto también lo recordamos siempre”, afirmó a El Confidencial la profesora de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de UIC Barcelona, Xusa Serra.

 

El testimonio que deja Andrea Cerato, quien trabaja en una funeraria en Milán, deja al desnudo la profundidad del drama que rodea la crisis: “Esta pandemia mata dos veces. Primero te aísla de tus seres queridos justo antes de morir. Después no permite que nadie tenga un cierre emocional”, señala.

 

Edición a la nota escrita por Nicolás Marín Nava, y publicada el 25 de Abril en El Espectador

FOTO PRINCIPAL: Gustavo Torrijos / El Espectador

 

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