Coronavirus y Cuaresma

Una oportunidad para ayunar del Jesús crucificado y permitir que emerja el Jesús viviente, el que está siempre presente y siempre compartiendo su mensaje de liberación de todo mal con todos todo el tiempo.

 

Afortunadamente para quienes no pertenecemos a ninguna religión judeo-cristiana pero sí creemos en un Dios que es un Todo del que todos formamos parte y todos somos imagen y semejanza, en nuestra historia moderna ha habido quien ha rescatado a ese Jesús que vino a recordar la Verdad liberadora, esa Verdad que urgía para auxiliar a quienes vivían sometidos a leyes injustas y crueles, impuestas precisamente por las autoridades religiosas, políticas y económicas…

 

«No vine a abolir la ley», «vine para que todos tengan vida, y la tengan en abundancia», dijo ese hombre nacido y crecido en un ambiente humilde, que nunca quiso ser rey, ni de los judíos ni de nadie, ni mucho menos sacerdote, sino un Maestro de la humildad, la que reconoce que todos somos iguales, porque todos somos hijos de Dios, y por lo tanto herederos de todos Sus bienes por igual.

Un Maestro que enseñaba más bien con el ejemplo, pues sabía que las palabras podían tergiversarse, tal como efectivamente ha sucedido y sigue sucediendo.

Un Maestro que enseñaba más bien mediante milagros, naturales manifestaciones de que la Verdad es verdad: seguimos siendo tan impecables y santos, sanos, plenos como desde siempre y para siempre, eternamente, porque somos manifestaciones de lo eterno.

Los milagros no eran milagros entonces. No para el Maestro, quien recordaba y vivía la Verdad permanentemente, en él, y a través de él, en todos.

Los milagros no eran milagros para él; eran simplemente el resultado natural de cumplir con el mandamiento primordial: «amarás a Dios –el Amor, la Vida, la Verdad– por sobre todo lo demás», y todo lo demás vendrá por añadidura.

Los milagros no eran milagros para él, ni tampoco eran exclusivos de él. «Obras mayores que las mías harán», les dijo a sus discípulos, a sus alumnos, cuando tomó la decisión de abandonarlos, para poder estar con todos, en todo momento, lugar y circunstancia, y que todos pudiéramos aprender a hacer y ser lo mismo que él.

Por eso ahora, en nuestro tiempo, ha emergido el Maestro en la vida y el ejemplo de quienes, siguiendo su ejemplo, se han dedicado a recordar, vivir y compartir la Verdad, esa que nos libera de todo mal, a todos, sin excepciones, sin condiciones, sin limitaciones, a todos por igual, sin necesidad de intermediarios ni de ningún otro altar que no sea el de nuestra mente, unida a la Mente Divina, que únicamente piensa y manifiesta lo amoroso, lo verdaderamente amoroso, lo amorosamente verdadero, eterno, infinito.

Foto de Mary Baker Eddy junto a la portada de su libro «Ciencia y Salud con la llave de las Escrituras», el cual fue designado por la Asociación Nacional de Libros de Mujeres como «uno de los 75 libros escritos por mujeres americanas cuyas palabras han cambiado al mundo».

Entonces se cumple la Segunda Venida del Maestro. En las enseñanzas, por ejemplo, de Mary Baker Eddy, la fundadora de la Ciencia Cristiana, cuya misión es, precisamente, rescatar el mensaje sanador, liberador, de Jesús que se fue perdiendo cuando se estableció la iglesia con todas sus divisiones, con todas sus variantes, pero limitadas todas a las leyes y rituales limitantes impuestos por los hombres, literalmente por los hombres, pues las mujeres son y siguen siendo excluidas.

Precisamente por esta circunstancia discriminatoria hacia las mujeres dentro del aprendizaje y la enseñanza de lo divino en nuestras vidas, resalta el que sea una mujer, Mary Baker Eddy, la rescatadora de este mensaje liberador que, por ser eterno, resulta tan eficaz hoy como lo fue antes, cuando la mayoría de la gente no tenía muchas opciones.

¿O no es verdad que actualmente, con la amenaza de contagio del coronavirus, nos encontramos inmersos en una realidad donde aparentemente no tenemos muchas opciones de salir bien librados, es decir, bien liberados?

¿No es verdad que estamos siendo bombardeados por los mensajes de quienes nos quieren ayudar, o bien enfocándonos en la enfermedad, o bien distrayéndonos de ella?

La intención puede ser noble, pero no deja de mantenernos concentrados en el problema, es decir, concentrados en la enfermedad, que es pasajera, en lugar de centrados en la solución, es decir, centrados en la salud, que es nuestro estado natural, normal, permanente.

Por esto es realmente agradecible el que dentro de la aparente escasez de opciones, haya quien nos recuerde que hay una herramienta con la que siempre contamos porque siempre está disponible: la Verdad que nos libera de todo mal a todos todo el tiempo.

Y esta Ciencia espiritual comparte la Verdad a través de un medio que afortunadamente está disponible y accesible para todos –y ahora todo el tiempo, con el surgimiento de la Internet–, «El Heraldo de la Ciencia Cristiana», en formato revista o programa radial, y cuya misión es, justamente «proclamar la actividad y disponibilidad universales de la Verdad».

Precisamente la edición de esta semana del programa radial de «El Heraldo de la Ciencia Cristiana» se centra en ofrecernos la solución espiritual para mantenernos a salvo del contagio, no nada más de esta enfermedad, sino de cualquier enfermedad o de cualquier padecimiento.

Aquí les compartimos entonces la versión radial de «El Heraldo de la Ciencia Cristiana» de esta semana. Ojalá que les resulte de utilidad, no solamente ahora, sino en todo momento, sobre todo de tribulación o angustia.

CONTAGIO: Una solución espiritual

 

Y acá les comparto una edición de lo expresado por Mónica Pasaglia, Practicista de Ciencia Cristiana, durante su participación al principio del programa, en donde explica cómo ora en situaciones de contagio:

 

Oro no para sanarme de tal o cual enfermedad

ni tampoco para mantenerme a salvo del contagio

 

Oro para comprender más a Dios

y sentir

su omnipresencia en mi vida

y en la vida de todos

y en la vida misma

 

Oro para elevar mi estado mental

por sobre influencias enfermizas

que creen en que puede haber otro poder

opuesto al del Todopoderoso

 

Y lo logro pensando en LA TOTALIDAD de DIOS:

 

Dios es el Amor y el Bien Divino que lo llena TODO

 

Como explica el Apóstol Pablo a los Atenienses en el Nuevo Testamento:

“…en Dios vivimos, nos movemos y somos”.

 

En esta totalidad del Amor y de la Vida Divina, donde existe nuestro ser,

TODO es armonía y pureza

no hay lugar para ningún elemento contaminante

no hay lugar para un poder que contamine al Bien Divino

 

entonces

el peligro es absurdo, es falso, es un error

 

Estamos viviendo en la atmósfera de Dios

y por lo tanto

siempre estamos sanos

y a salvo

 

por lo tanto

 

En el Universo de Dios

Que es Todo en todo

y es puro Amor puro

y es donde vivimos todos

sólo hay cabida para la pureza

para la impecabilidad

para la santidad

para la sanidad

 

Nota escrita por Alma Delia Martínez Cobián, estudiante practicante de «Un Curso de Milagros», y promotora del desarrollo humano a través de la Cultura y el Arte holísticos.

FOTO: Tomada del espléndido artículo escrito por Tony Lobl, titulado «7 Things I wish everyone knew about Mary Baker Eddy» (7 cosas que desearía que todos supieran sobre Mary Baker Eddy) que en una próxima edición traduciremos para compartirlo.

Por lo pronto, este es el PIE DE FOTO completo:

Foto de Mary Baker Eddy junto a la portada de su libro «Ciencia y Salud con la llave de las Escrituras», el cual fue designado por la Asociación Nacional de Libros de Mujeres como «uno de los 75 libros escritos por mujeres americanas cuyas palabras han cambiado al mundo».

Debajo de su libro, sosteniéndolo, aparece un ejemplar de la Biblia en el Nuevo Testamento «de nuestro señor y salvador Jesucristo», como haciendo alusión a que, efectivamente, Baker Eddy se basó en el mensaje de Jesús que puede leerse en estas Escrituras, sagradas para muchos, inspiradoras y motivadoras para otros.

 

Además de esta distinción a su libro, la influyente revista THE ATLANTIC, en su edición de Diciembre de 2006, incluyó a Baker Eddy en su lista de los «100 americanos más influyentes de todos los tiempos», junto a Abraham Lincoln, quien pasó a la historia por haber abolido la esclavitud en Estados Unidos, tras muchos años de guerras y enfrentamientos sangrientos en ese país.

EINSTEIN, por su parte, expresó elogiosos comentarios sobre el libro «Ciencia y salud con la llave de las Escrituras», según lo reportó Mary Spaulding, una de las grandes físicos contemporáneos, mientras que Clara Barton, la fundadora de la CRUZ ROJA, reconoció la «maravillosa y bella» labor que la Ciencia Cristiana aporta a la humanidad.

Pero en la traducción de la nota que publicaremos, les compartiremos toda la información, que es no solamente interesante, sino importante por significativa para todos. ESTÉN PENDIENTES.

 

 

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